Inteligencia artificial y nuestros miedos; arquitectura, humanos y humanoides...

La naturaleza ha sido siempre inteligente –a su manera entiende, aprende y resuelve problemas– lo que indica que la inteligencia no tiene por qué ser consciente de lo que hace, simplemente es y eso le bastó para ¡inventarnos a nosotros! Por ende la inteligencia artificial no tiene por qué ser consciente de si misma, ya que es suficiente que a su manera muestre que entiende, aprende y resuelve problemas.

Google: ¿dime la anterior frase en inglés?

Nature has always been intelligent - in its way it understands, learns and solves problems - which indicates that the intelligence does not have to be aware of what it does, it simply is and that was enough for us to invent ourselves! Therefore the artificial intelligence does not have to be conscious of itself, since it is sufficient that in its way it shows that it understands, it learns and it solves problems.



¡Guau! Copiar y pegar. ¡No toqué ni una sola coma! Google Translate a su manera "entendió"  mi frase en español; se nota que aprendió de lingüística y tantos otras disciplinas y resolvió en una pizca de segundo la traducción de una frase inédita en su universo de contenidos y por demás no trivial.

Ahora cometió un solo error:,"us" en vez de "it":

it simply is and that was enough for us to invent ourselves!

Google: ¿qué significa esta frase en español?

Simplemente es y fue suficiente para nosotros inventarnos!


Muchos creen fue Dios quien nos inventó y está bien, otros que fue la naturaleza misma, ¡pero nadie aún que nos inventamos a nosotros mismos!

¿O será que esta hablando de ella (en tanto Google Translate, uno de los ejemplos más brillantes a hoy de máquina de inteligencia artificial) en relación a nosotros sus creadores, su Dios?

Ja, ja... ¿o podremos ya asumir que es ya tan o más inteligente que nosotros porque nos respondería con ironía?

¿O será que ya nos está desafiando?

Sorprende. La inteligencia artificial no es el futuro, es el hoy. Todos la estamos usamos aunque no seamos conscientes de ello; y algunos de sus usos, como el que recién vimos, es inclusive gratuito.

Mediante la inteligencia artificial se terminarán las fronteras idiomáticas. Combinada con las máquinas de inteligencia artificial de traducción de voz, se está comenzando a conversar con todo el mundo. Este "inteligente" zombie es la máquina más potente de promoción de la globalización jamás antes inventada: del comercio global a la comunicación sin fronteras entre individuos y culturas. La misma ya está haciendo un gran trabajo, pero como vimos con zancadillas a la vuelta de cada esquina. Y bueno... igual ya nos pasa cuando hablamos hasta entre familia, quizá porque no sabemos escuchar o porque nos cuesta salir de nuestra burbuja de creencias y visión de mundo. Como toda tecnología, vendrá acompañada de grandes desafíos, de oportunidades y también de peligros.

Nuestra mente no la construimos nosotros, no tuvimos un plan para desarrollarla, es el producto de miles de millones de años de evolución partiendo de la complejidad orgánica de seres unicelulares que en su lucha por sobrevivir fueron generando un producto cada vez más multifacético y avanzado en su potencial de conquista de los desafíos que la vida les presentaba hasta llegar a la más peculiar propiedad: tener conciencia de si mismo y usarla para transformarse y transformar la mismísima naturaleza. Venimos de la materia y somos materia y la evolución nos trajo hasta aquí hasta que ella logra auto entenderse.

Somos conscientes que existimos porque nos cuestionamos qué significa nuestra propia vida y existencia. Nuestras mascotas son también inteligentes pero deben serlo en otro sentido, por algo en ellas el suicidio no tiene chance de opción. Tu cerebro no es el que está entendiendo esta nota, sos vos el que la entendés. Es algo holístico; no hay un cerebro fuera de la vida de una persona, fuera del cúmulo de todas sus experiencias.

Hace ya algunos milenios que un nuevo proceso de innovación no depende de mutaciones genéticas, sino de la mente humana y de esa peculiar propiedad que llamamos conciencia capaz no solo de generar imágenes cada vez más sofisticadas de la realidad sino de teorizar dialécticamente sobre ella imaginando nuevas realidades y luego haciéndolas posible. Es así que nuestros cerebros, con sus mentes abarcadoras no paran de inventar. Aunque la naturaleza siempre inventó, el requerir de innumerables generaciones para evolucionar hace que se presente lenta en contraposición al ritmo de avances y cambios que esta produciendo la amalgama de mente humana y máquina que se encuentra con el acelerador presionando.

La matemática, "la reina de las ciencias" (ref. Carl Friedrich Gauss), es el producto humano por excelencia del que luego derivan las computadoras. La inteligencia artificial es matemática en acción, nuestra sabiduría en acción. Es un reflejo de nuestra inteligencia, es la mejor foto de nuestra mente. Si descubrimos toda la matemática de nuestra mente quizá nada impedirá que terminemos siendo superados por nuestro propio artilugio.

La inteligencia artificial es un gran ejercicio para comenzar a entender y profundizar sobre nuestra mente y nuestro cerebro, sin quizá quererlo es el rol filosófico que le atañe. Es una forma concreta de acercarnos a imitar algunas de sus capacidades. En este inseparable camino que ya no tiene vuelta atrás, nuestra mente logrará entender otras cosas que aún ni podemos imaginar y que serán más profundas aún, en un juego y baile amalgamado generando un proceso de crecimiento exponencial del conocimiento.

¿Debemos tenerle miedo a la inteligencia artificial? Nuestra mente es un universo de secretos a desentrañar. Dicen que solo nos hemos adentrado en no más de un 10 % de  lo que allí tenemos. Si es a lo desconocido a lo debemos tener miedo: ¿no deberíamos entonces tenerle más miedo a nuestra mente?

Históricamente según Christopher Bader: "la gente tiende a expresar el mayor nivel de temor sobre las cosas de las que dependen pero que no tienen sobre ellas control alguno, y eso es casi una definición perfecta de lo que es tecnología."  Por ejemplo, en los inicios de la telefonía, la gente creía que por dicha vía se comunicaría con los muertos generándoles pavor. Hoy el indispensable teléfono celular es nuestro compañero inseparable que nos genera estrés si nos lo olvidamos y al mismo tiempo es el medio por el cual sabemos perdemos gran parte de nuestra privacidad y lo que es peor, ni siquiera sabemos en qué medida esto ocurre; y sin embargo terminamos acostumbrándonos, adaptándonos y volviéndolos imprescindibles.

Por más miedos primarios, la inteligencia artificial está comenzando a adentrarse a nuestros hogares. Quizá recién ahora se comience a hacer real mérito al término "casa inteligente". Lo cierto es que hasta entonces no tenían nada de inteligentes ya que no estaban basadas en aprender por si mismas para luego resolver problemas sino en simplemente integrar sistemas eléctricos y poder comandarlos en conjunto vía teclados, celulares, o inclusive de manera autónoma pero básicamente de forma fija predeterminada.

Pues hoy ya habría que ir pensando la arquitectura desde un punto de vista de casas que vayan aprendiendo sobre la cotidianidad de sus inquilinos y que la mismas se vayan adaptando a sus requerimientos sin tener que predefinirlas de antemano. Casas que nos sorprendan a diario, que cuando más las usemos, más confort nos otorgen, más seguras se vuelvan, más interactivas se comporten.

Y no olvidemos a los futuros humanoides que por cierto serán de gran utilidad para qué cuando lleguemos a bien viejitos nos alcancen para valernos por nosotros mismos sin tener que molestar a nadie.

¿Qué arquitectura será la más propicia para estos hogares con humanos y humanoides conviviendo bajo un mismo techo?

Artículo publicado en la revista Arte & Diseño, #278, mayo-junio 2017: