Si no aprietan el botón del infierno, nadie podrá detener a los inteligentes por venir

Escribiendo ideas de vivencias del noviembre de hoy, de este que se ya se cierra.
De un noviembre no como cualquier noviembre.
De un noviembre que nos cacheteó con el triunfo de Donald Trump y la muerte de Fidel Castro.
De un Donald Trump que parecía imposible lograra entusiasmo a un Fidel Castro que su ida no exalta entusiasmo.
De un Fidel Castro y un Barack Obama que llenaron idearios de sueños, al vacío de no saber si ellos tienen cabida siquiera en los sueños.
Ya para el hoy, qué importa fracasos.
Los status quo se quiebran, no sirven ni para papel picado.
Es tan vertiginoso que solo da para el ayer del hoy.
El que pierde un día, queda olvidado.
Es como que si todos fuéramos dentro de un Shinkansen.
Y adelante va quien pueda ir más rápido.
Ja, ja, tanto avance.
Ja, ja, tanta tecnología.
Ja, ja, tanta máquina que superaría al hombre.
Y un solo hombre, Jared Kushner, ganó.
Sin experiencia política, sin presupuesto, libre de manos para prueba y errores, y sin que nadie se diera cuenta de su rol.
Es genial, al sistema lo descuartizan y se dan cuenta luego del pitado final.
Fidel Castro controlando todo para defender sus sueños y en sus narices su maquinaria queda vacía.
Google y Facebook, con sus algorítmos, su inteligencia artificial, sus millones de servidores y lineas de códigos, y la estrategia de un solo hombre cuela esa heladera y golea su rival.
¿Y que hay de bueno?
Somos mucho más inteligentes que cualquier sistema.
Nada queda fijo.
Hay siempre lugar para la sorpresa.
Ja, ja, las nuevas generaciones se van a reír de nosotros...
¿A quién se le ocurrió que se podía planificar a largo plazo y mantenerse ad eternum?
¿A quién se lo ocurrió que una maquina, conceptual, utópica, no se agrieta?
¿Asusta? ¡No!
Ya no tenemos que seguir un plan.
El plan de ningún genio, de ningún iluminado, de ningún valiente.
Todos son finalmente derrotados, ...por la inteligencia humana.
Quien sigue es la vida.
Son los nuevos, los que ven los orificios que dejan, sin darse cuenta, los líderes que se la creen.
¿Zuckerberg? ¿Page? ¿Schmidt? ¿Dorsey?... cómo un gran mago se los comió Kushner.
¿La historia se detuvo? ...el fin de la historia.
La historia nunca transitó tan rápido.
Si pudiéramos evaporar de nuestra vista todas las armas de destrucción masiva sería cien por ciento optimista.
Si no aprietan el botón del infierno, nadie podrá detener a los inteligentes por venir.